El camino directo hacia el auto conocimiento pasa por el vacío


 Para conocer a fondo un edificio, sea una casa o un hospital, es necesario recorrerlo vacío. La construcción no requiere de camas, mesas o sillones para ser. No requiere de dueños ni de habitantes. La construcción es y los espacios son expresión de su potencial, no importa si está vacía o ocupada. Lo que se ponga dentro puede ser extraído o sustituido. Del mismo modo,  para conocerse 
un hombre no requiere de ropas, riqueza, familia o estatus. El edificio es el mismo lleno que vacío. Sus cimientos y sus muros no cambián. Es firme o frágil, es amplio o pequeño. Un hombre es el mismo cuando está en soledad, que cuando está acompañado. Cuando tiene riquezas que cuando no las tiene. Pero estando ocupado, es más difícil que entienda su existencia y su esencia; y también para otros resulta más complicado conocerlo. El mejor camino, el más directo para conocerse, es el vacío.  

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