La Inteligencia Artificial no existe
Aunque ese tema tiene muchos matices, desde hace un par de décadas se ha incrementado la idea de que es posible generar una inteligencia artificial y actualmente es el tema favorito de los medios, tanto de opositores como de impulsores de la misma.
La continua publicidad de la llamada Inteligencia Artificial te obliga a suponer que los robots, esas maquinas que pueden realizar algunas tareas, ahora son inteligentes y pueden pensar. ¿Lo crees posible? ¿Crees que son capaces de sentir y pensar?
Para una máquina estar encendida o apagada carece de significado. Tu refrigerador no conoce la diferencia entre conectado y desconectado. Tu teléfono celular no tiene consciencia. Tu Smart TV no siente angustia al verte tomar el control para apagarla. Sus sensores están programados para reaccionar ante ciertos estímulos pero eso no significa que vean o sientan.
Un robot no es capaz de percibir algo para lo que no tiene un receptor previamente programado. Una máquina no puede reaccionar ante un estímulo imprevisto. Es tan simple que si una máquina está programada para recibir ordenes por escrito no podrá recibirlas de manera oral. Tampoco será capaz de recibirlas en japonés, si está programada para el español. Yo no entiendo japonés, pero entre humanos, al menos en un nivel básico, siempre es posible entenderse a señas y con apoyo del lenguaje corporal. Eso es posible por que somos humanos y compartimos lo esencial, pero también porque nuestra mente es flexible y puede procesar información a la que nunca ha sido expuesta. Además los humanos no reaccionamos igual ante los mismo estímulos. Somos más que materia.
Las máquinas pueden procesar datos, pero no interpretarlos. Las maquinas no tienen una reacción ante nada. Simplemente actúan conforme a lo programado. Los robots no lloran ni ríen. No son inteligentes porque carecen de espíritu.
El diccionario de la RAE define espíritu como:
Ser inmaterial y dotado de razón.
Alma racional.
Sin.: aliento, alma, interior, psique.
Ant.: cuerpo.
Principio generador, carácter íntimo, esencia o sustancia de algo.
Sin.: naturaleza, alma1, esencia, sustancia.
Vigor natural y virtud que alienta y fortifica el cuerpo para obrar. Los espíritus vitales.
Sin.: aliento, ánimo.
Ánimo, valor, aliento, brío, esfuerzo.
Sin.: entereza, resolución, valor, brío, empuje, energía, decisión.
Vivacidad, ingenio.
Y materia como:
Realidad espacial y perceptible por los sentidos de la que están hechas las cosas que nos rodean y que, con la energía, constituye el mundo físico.
Ser que tiene existencia física, por oposición a espíritu.
En la filosofía escolástica, realidad primera que, en su unión con la forma, constituye la esencia de todo cuerpo.
En todas las religiones y algunas filosofías se da por hecho que los humanos somos alma y cuerpo. Es decir, somos algo más que materia. La consciencia es producto del espíritu.
Sin embargo, para los científicos, la consciencia es un efecto espontáneo. El conjunto de elementos sobre la faz de la Tierra dio origen a la vida y esa vida, a través del proceso evolutivo, dio origen a seres conscientes. Todo eso porque las condiciones siempre cambiantes del azar descubrieron la fórmula. Algunos seres, conservan dicha consciencia en la medida en que sus funciones biológicas operan normalmente y la pierden cuando existen fallas en los sistemas que la sustentan. En general, aceptan un grado inferior de consciencia en animales, pero se dice que el humano es el único ser con consciencia plena. La inteligencia se creó por capricho del caos y se diluye en la nada.
Ahora, por diseño humano, se habla de inteligencia artificial nos dicen que las maquinas son inteligentes. El bombardeo sobre el tema es constante. El objetivo de ese bombardeo no es que compres un robot para tu casa, seguramente ya tienes alguno, sea tu teléfono celular o una computadora.
El objetivo es que al entrar en la discusión sobre la conveniencia de utilizar la inteligencia artificial, se de por hecho que existe. Es decir, consideran una verdad que se fabrican máquinas conscientes. No se analiza en qué consiste su supuesta inteligencia, ni cómo llegaron a su fabricación. Eso es demasiado complicado. Lo dan por hecho y así te empujan a aceptar, sin pruebas de por medio, que tales máquinas existen. En el fondo, no sólo aceptas que existen, aceptas que, por ser conscientes, son tan valiosas como un ser humano. O quizá más, pues una máquina inteligente podría repararse y actualizarse, su consciencia sería inmortal.

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