Tu cuerpo es un templo
Tu cuerpo es un templo y tu mente es el sagrario. No es una casa sin puertas, ni ventanas. No es una construcción abandonada por la que el viento pasea. Tu cuerpo es un templo. Tienes ventanas para ver sin tocar. Tienes manos para tocar sin comer. No te toques todo lo que ves. No te comas todo lo que ves. No permitas que entre cualquiera. Selecciona cuidadosamente qué entra al sagrario. No te abandones.